Sabemos que en ocasiones el camino no es tan agradable, muchas veces la alegría de servir se ha perdido y el corazón está dolido y desganado; sentimos que la esperanza se desvanece. Pero esos son los momentos para clamar el nombre de Jesús, fortalecer nuestra fe y renovar nuestro compromiso permaneciendo confiados a su asistencia; nos ponemos a Tu disposición para el servicio del reino, para el trabajo que creas conveniente, para empezar y volver a empezar cuantas veces sea necesario. Deseando servir a los demás con lo que tenemos, y como somos, aunque seamos débiles y te fallemos… como dice San Juan XXIII: “HAY QUE HACER EL POCO BIEN QUE SE PUEDA, QUE ES MUCHO”. Compartimos algunas imágenes: